El placer de la vida rural en La “Casa de Nohales”
El ritmo de vida actual obliga a los ciudadanos de las grandes metrópolis a aislarse del mundo moderno y entrar en contacto consigo mismos. Entre grandes edificios y el ruido del motor de los autos, hacer esto y encontrar un lugar adecuado dentro de la ciudad resulta realmente tarea imposible. Felizmente, aún existen rincones cercanos a las ciudades que guardan el encanto y tranquilidad de una auténtica vida rural. Lugares donde pareciera que el tiempo se detuvo para nosotros y que nos permite reencontrarnos con la naturaleza tan alejada de nosotros. Uno de estos rincones se encuentra situado a 3 kilómetros de la ciudad de Cuenca, en la pequeña localidad de Nohales. Gracias a su ubicación entre montes bajos y terrenos de labor, el alojamiento rural “Casa de Nohales” posee un silencio que es preponderante en todo el establecimiento.
La “Casa de Nohales” se compone por dos edificios, los dos de dos plantas. Uno en donde se ubican las casas, y el otro donde se encuentra el hotel y posada. En el primero podemos encontrar una casa en cada planta. La casa de abajo, como se le llama, consta de un acogedor salón adornado con una bella chimenea de leña, cocina completa, dos habitaciones completas y un baño con ducha. Además, el patio es un tranquilo lugar donde poder desayunar con la familia o degustar de una exquisita barbacoa. La casa de arriba es una copia de la casa de abajo, pero cuenta con una bella terraza a falta de patio. El hotel posada comprende tres habitaciones bautizadas con los nombres de El Chaflán, el Ático y habitación mini. En la planta baja de la posada encontramos una tasca donde disfrutar de deliciosos platos o una refrescante cerveza.
Ya que Nohales se encuentra muy cerca a Cuenca, es de interés la visita a esta ciudad nombrada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y que ofrece una rica cultura, además de arte, gastronomía, naturaleza y diversión. Vale la pena visitar el Puente de San Pablo, las Casas Colgadas, el Museo de Arte Abstracto y la Plaza Mayor. Para luego regresar a los Nohales y seguir disfrutando de la paz que se respira en cada uno de sus rincones.
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